Me he relacionado profesional y amistosamente en múltiples ocasiones con personas que padecen algún tipo de discapacidad, puede que esto me haya ayudado a comprender mucho mejor, la importancia de que se necesita elevar la conciencia del significado de la discapacidad, para lograr una mejor integración a la sociedad de todas y cada una de las personas que por alguna razón, son de algún modo diferentes, pero no por eso menos válidos.
De hecho hace varios años, el término minusvalía fue sustituido por discapacidad. Personalmente apruebo el cambio como positivo, me resulta adecuado y mucho más humano, ya que la primera sílaba de la palabra minusvalía, minus, impresionaba que se referiría a disminución.
El nuevo término discapacidad, engloba a todo con conjunto de recursos humanos, materiales y sociales que hay que tener en cuenta y que van a ser de utilidad, tanto para la persona portadora de una discapacidad como para el manejo adecuado por parte de familiares y sociedad en general, de situaciones de salud que van a solicitar la ayuda de muchas personas a la vez.
En las sociedades modernas, se viene trabajando para erradicar las barreras sociales, laborales y arquitectónicas, que un día fueron creadas sin tener en cuenta de que todos los seres humanos deben vivir en igualdad de derechos y condiciones.
Cualquier persona durante el transcurso de su vida, puede llegar a adquirir una condición, ya sea física, psíquica o motora, todas a la vez o combinaciones de estas, que cambie el ritmo cotidiano que hasta ese momento mantenía en sus relaciones interpersonales y sociales. Este cambio, según las circunstancias que lo hayan provocado puede producirse de forma temporal o permanente, conduciendo a un período de crisis emocional, económico y social en el cual se van a imbricar, tanto la persona afectada por una discapacidad, como su entorno familiar, afectivo, laboral y social, a partir de que es portador de una discapacidad.
Este período de crisis del que hablo es un componente inherente a cualquier persona que se vea involucrada en una situación nueva, desconocida y dolorosa y su vía de resolución adecuada se establece a partir de que se comienza a ser conciente de la necesidad de ayuda para realizar, ya sean actividades básicas de la vida diaria, como la alimentación y la higiene personal o de mayor complejidad, como salir fuera de casa con ayuda, subir a un autobús, conducir un coche.
La pronta, resolutiva y adecuada respuesta ante la solicitud de ayuda de una persona con discapacidad, debe acompañarse de grandes dosis de comprensión y apoyo, puede que algún día, nos toque estar en su lugar.
Del tipo de relación que se establezca entre la persona que tiene una discapacidad y su cuidador, gestor institucional de salud y resto de personas implicadas en el proceso va a depender la adaptación a la discapacidad e incluso la curación si esta fuera posible.
Es decir que podríamos definir que una discapacidad es una condición particular que de algún modo ya sea congénita o adquirida, va a producir cambios en la vida de una persona y de todo aquel o aquello con lo que se ha relacionado hasta ese momento.
Las mayores barreras yacen dentro de nuestro pensamiento, son aquellas mucho más difíciles pero no imposibles de derribar, me refiero concretamente, a la necesidad individual y colectiva, de no ver la discapacidad como una situación ajena, en todo caso afrontar la discapacidad y ayudar a asumir los cambios como algo necesario y hacerlo cotidiano para que fluya naturalmente y sea proveedor de mejoría y curación.
La forma en que muchas personas afrontan la discapacidad sigue siendo difícil de reconducir, pero si tanto familiares, amigos, instituciones sociales y gobiernos se confabulan para que la vida de las personas con discapacidad pueda ser lo suficientemente digna, tendríamos un motivo más para pensar que somos cada día más solidarios, receptivos y colaboradores con una situación que hoy o cualquier día nos podría afectar a cualquiera de nosotros.
sábado, 24 de enero de 2015
viernes, 23 de enero de 2015
Para que sirve el optimismo
El optimismo es una fuerza interna capaz de estimularnos a darle un sentido real y productivo a nuestras vidas. Lo cierto es que si logramos tener una visión optimista de nosotros mismos, aprenderemos que es fundamental, para poder elaborar estrategias eficientes a la hora de afrontar y resolver las situaciones cotidianas que se nos puedan presentar, como consecuencia de nuestra interacción con otras personas y con el medio circundante.
El problema radica para muchas personas en la búsqueda permanente de justificaciones personales para continuar siendo pesimistas, sin saber que el pesimismo, convierte las desavenencias en conflictos y los conflictos en campos de batalla.
Se ha abordado ampliamente en la literatura, en discursos políticos, en investigaciones científicas, la necesidad de ser optimistas, porque el optimismo nos puede conducir al noble entendimiento entre los seres humanos, es imprescindible para que existan las cordiales relaciones tan necesarias para una adecuada convivencia en un mundo en constante cambio y transformación.
Si logramos ver la vida con la luz del optimismo, su resplandor no nos cegará, todo lo contrario, será la expresión de que hemos crecido más allá de la estatura corporal, lo suficiente como para compartir nuestro optimismo con todo aquel que lo esté necesitando, este se multiplicará para ser indestructible dando como resultado la satisfacción de dar sin esperar recibir que en definitiva es la esencia de la vida misma.
miércoles, 7 de enero de 2015
Dos consejos para prevenir enfermedades infecciosas sin estrés.
Ha llegado el invierno y con este, el incremento de las enfermedades
respiratorias, entre ellas la más común, el resfriado o gripe. Los cambios bruscos de
temperatura, la lluvia que nos puede sorprender sin chubasquero, son factores
ambientales que unidos a defectos en nuestra alimentación pueden contribuir a
contraer una “buena” gripe, que además de provocarnos cefalea, malestar general
y dolores articulares, tenga como protagonista el aumento de la temperatura corporal
por encima de los 38 grados centígrados, es decir la llamada fiebre.
Por lo general ante un resfriado solemos beber algún analgésico,
abrigarnos bien y lamentarnos por no haber salido con el chubasquero, pero ya
es demasiado tarde, solo nos queda esperar a que los síntomas desaparezcan en aproximadamente
7 días.
Es curioso como no somos capaces de asociar nuestras
enfermedades con algún evento que nos haya podido causar estrés suficiente como
para que se resientan nuestros niveles de inmunidad, pero lo cierto es que se
han relacionado ampliamente, episodios de gripe y estrés.
Me dirían que se vive con estrés, que el estrés nos persigue
a todos sitios, pero en realidad, lo que más bien nos afecta es la falta de
orden en la prioridad que le damos a nuestras vidas.
Aquellos problemas que van a poder ser resueltos a priori,
porque contamos con los elementos humanos, materiales y sociales necesarios que
su resolución satisfactoria, son los que
deben centrar nuestra atención. Dejar aparcados,
aunque no olvidados todos aquellos problemas, que no van a poder ser resueltos
de inmediato, que son en definitiva los que nos pueden aumentar la tensión del
día a día y provocarnos el estrés suficiente para hacernos vulnerables al
padecimiento de enfermedades, es lo más aconsejable. Vale también determinar si
realmente un problema necesita ser resuelto por otras personas y no por
nosotros mismos, porque podríamos realizar la entrega formal del mismo a quién
le atañe y tendríamos un problema menos que solucionar.
Lo cierto es que tampoco podemos tener guardados en un cajón
el resto de los problemas cotidianos, esto podría generar una dosis acumulativa
de estrés, que se iría incrementando de forma directamente proporcional al
tiempo en el cual, los mismos hayan quedado pendientes en espera de una adecuada
solución.
La solución para no generar un estrés sobreañadido que
realmente no necesitamos en absoluto, se encuentra dentro de nuestra mente,
buscar posibles soluciones alternativas, superar nuestros temores, ser más
competitivos, más tolerantes, nos puede llevar a una condición de bienestar
para con nosotros mismos y favorecer la visión que tengan los demás de lo que
somos y sobre todo de lo que seríamos capaces de hacer si nos lo propusiéramos
responsablemente.
No debemos esperar para consumir cítricos a que la gripe nos
sorprenda, esto nos ayudará a mejorar con prontitud, pero no evitará la infección, como tampoco es conveniente esperar a que otros resuelvan los problemas que por
alguna razón hemos generado con nuestra conducta o se nos ha presentado ajenos a nuestra voluntad. Culpar a otras personas de
cómo nos va en la vida, no nos ayudará a que la misma mejore, debemos generar ideas y
sobre todo ponerlas en práctica, ya que además de provocarnos una gran satisfacción personal
y reportarnos algún beneficio espiritual y económico, nos alejarán de las enfermedades
y nos acercarán más al camino del éxito, sin olvidar que nada en la vida se
logra sin una buena dosis de sacrificio.
Quiero mostrarles dos sencillos ejercicios, para mejorar el
estado de la inmunidad frente a las infecciones:
Primero: No buscar donde no hay, si no tenemos algo, podemos
sustituirlo por otra cosa.
Ejemplo: Queremos pintar el salón, pero solo tenemos pintura
blanca y nos gustaría que fuera salmón, el precio de la pintura salmón no es
asequible y la tienda donde podemos encontrar colorante color salmón está a 50 kms de casa, de pronto nos preguntamos que hacer, sin estresarnos. La solución está en
pintar el salón de blanco y amarlo tal y como es. Seguiremos deseando el color
salmón, pero nos sentiremos sencillamente bien, porque nuestro salón estará
recién pintado y quien sabe, si el color salmón deja de estar de moda y hasta nos alegramos más que nunca de que nuestro salón sea totalmente blanco y combinable con decoración de múltiples colores.
Segundo: Planificar sin excesos.
Ejemplo: Queremos hacer un viaje a un sitio que nos gusta
mucho y como los precios de los billetes han bajado, luego de la navidad, nos
disponemos a comprar uno, para viajar en noviembre desde enero.
Hacemos clic en una página web de ofertas de viajes todo incluido,
nos despedimos de los euros que nos ha costado el billete y… ¿nos quedamos
tranquilos?, ¿tenemos sensación de seguridad, porque ya tenemos “seguro”
nuestro tan deseado viaje? Por lo general ocurre todo lo contrario y vivimos
casi 10 meses, preguntándonos si podremos viajar, si el clima nos lo permitirá,
si tendremos vacaciones para la fecha prevista de viaje, nada mejor para
estresarnos de forma continua y mantenida en el tiempo y predisponernos
irremediablemente a enfermedades infecciosas. Luego nos damos cuenta en julio,
que ya hemos ido al sitio que hemos escogido y que por mucho que nos guste sería
mejor ir a otro lugar o quedarnos en la ciudad donde vivimos, porque
simplemente nos apetece más.
El estrés a la orden del día, nos sobrecoge e inoportuna, porque
hemos planificado un viaje que ni siquiera podríamos saber si al final querríamos
o no realizar por múltiples factores.
Si tenemos la certeza de que vamos a estar a gusto con nosotros mismos, el lugar a donde vayamos o donde estemos ahora, no tienen la menor importancia, porque seríamos felices de cualquier modo.
Si tenemos la certeza de que vamos a estar a gusto con nosotros mismos, el lugar a donde vayamos o donde estemos ahora, no tienen la menor importancia, porque seríamos felices de cualquier modo.
Estos sencillos ejemplos pueden marcar la diferencia entre
estar enfermos y continuar saludables.
domingo, 4 de enero de 2015
La importancia de consumir frutos secos
En los tiempos que
corren podríamos pensar, que comer frutos secos es caro, pero si sustituimos
las golosinas, refrescos gaseados, grasas saturadas y colesterol no
beneficiosos para el organismo, los cuales muchas personas consumen a diario y
solo aportan calorías en exceso, notaríamos que cambiar algunos de nuestros
hábitos alimentarios bien valdría la pena.
Los frutos secos son
una fuente importantísima de aporte de antioxidantes como pueden ser la
vitamina C y la vitamina E. las cuales nos ayudan a disminuir los
radicales libres, los cuales son responsables del estrés oxidativo,
favoreciendo el envejecimiento celular acelerado, de nuestros tejidos y
órganos. La presencia de los radicales libres en exceso en nuestro organismo,
si bien no está descrita como factor etiológico, favorece el desarrollo de
enfermedades neurodegenerativas que causan discapacidad y que dificultan el
desarrollo cotidiano de nuestras actividades de la vida diaria. Las vitaminas
del complejo B, Fósforo. Calcio y Magnesio, son además fundamentales en
el manteniente de un cuerpo y mente saludables y
pueden ser encontradas en los frutos secos.
Los frutos secos
tienen un alto contenido de vitamina E, esta vitamina liposoluble (soluble en
grasas), actúa como antioxidante a nivel de membrana citoplasmática, de
lisosoma y del retículo endoplásmico. Las membranas celulares son las
encargadas de que recubrir y dar protección y sostén a las células que forman
los tejidos y conforman nuestro órganos. Una membrana celular íntegra, con
uniones celulares bien estructuradas y saludables, son garantía de protección
ante agresiones virales y bacterianas, constituyendo la barrera defensiva,
entre posibles microorganismos agresores y las células.
Una ingestión
adecuada de vitamina E puede ser ventajosa para nuestro sistema circulatorio,
por lo que puede ayudarnos a prevenir enfermedades cerebrovasculares y
cardiovasculares. Puede proteger además nuestros nervios ópticos que son los
encargados de la transmisión de señales eléctricas las cuales son traducidas en
imágenes a nivel retiniano y nos van a permitir la visión.
Si consumimos
vitamina E contenida en los frutos secos, vamos a prevenir o retrasar la
aparición de enfermedades como el Parkinson, por lo que previene la demencia
consecuente, siempre teniendo en cuenta la ausencia de otros factores que
predeterminen su desarrollo. Se ha demostrado que el consumo adecuado de
vitamina E previene la caída del cabello, de causas no genéticas y ayuda
regular los niveles de colesterol.
De todos es conocida
la importancia de mantener niveles de colesterol normales, debido a que su
elevación es de alta incidencia en la aparición de enfermedades obstructivas de
las vías circulatorias, de órganos tan importantes como cerebro, corazón y
riñones.
El contenido de
Vitamina C (ácido ascórbico) presente en los frutos secos, es también una rica
fuente de antioxidantes. Se ha podido comprobar científicamente que las
personas consumidoras habituales de alimentos que contienen ácido ascórbico de
fuentes naturales, como pueden ser las frutas y los vegetales llegan a ser
mucho más saludables, más longevos y padecen menor cantidad de enfermedades
crónicas.
Es importante
aclarar que los seres humanos no poseemos la capacidad enzimática de producir
vitamina C, debido a una mutación genética, que no es letal para el organismo
ni mucho menos, pero que nos impide sintetizarla, por lo que es imprescindible
que la integremos a nuestra dieta.
La vitamina C
mediante su gran poder antioxidante, disminuye el estrés oxidativo aportando
una mejor calidad de vida a nuestros, tejidos y órganos, por lo que ayuda al
desarrollo de la dentición y de las encías, cartílagos, huesos, músculos y
tendones. Permite además que nuestro organismo pueda absorber adecuadamente el
hierro (Fe), siempre en presencia de cantidades adecuadas de Vitamina B12 a
nivel intestinal.
Al disminuir el
estrés oxidativo, la vitamina C puede garantizar, el crecimiento y la
reparación del tejido conectivo en condiciones normales, ayudando a que las
células de las capas de la piel puedan reforzar sus uniones, por lo que
lograremos tener una piel más suave, firme con apariencia juvenil. Los efectos
benéficos del consumo habitual de alimentos con contenido de vitamina C
estimulan la producción de colágeno, el colágeno es un cofactor que interviene
en una reacción química llamada hidroxilación que involucra a aminoácidos lisina
y prolina, en este caso el efecto va a ser contribuir a la metabolización
adecuada de las grasas, evitando que estas se acumulen en exceso en nuestro
organismo.
Se encuentra en
estudio el significado que pueda tener el consumo de vitamina C en beneficio
del sistema inmune, en mi experiencia clínica he indicado intensamente el
consumo de esta vitamina procedente de los frutos secos y frutas ácidas, ya que
he podido comprobar, que su habitual consumo, logra activar el sistema inmune,
evitando infecciones del sistema respiratorio alto, lesiones pruriginosas de la
piel y mejorando el estado de ánimo y la capacidad de concentración de
pacientes con Esclerosis Múltiple y Epilepsia.
Entre los frutos
secos que mayor aporte de vitamina C, E, calcio y fósforo, muy importante, para
favorecer la atención y la concentración podemos encontrar las avellanas,
nueces y almendra naturales, que poseen además un alto contenido en fibra que
nos sacia el apetito, nos ayuda a la formación del bolo fecal y a combatir el
estreñimiento. También aportan calcio, magnesio y potasio, previniendo a su vez
la osteoporosis, la causa de la llamadas osteoartrosis, que tanto limitan las
capacidades funcionales de los pacientes que la padecen.
Las personas con
discapacidad que tengan dificultad para la masticación y deglución, pueden
consumir los frutos secos, verduras y vegetales, si los añadimos a papillas y
batidos, serán de su agrado y la forma de administración evitará la asfixia
mecánica.
Una ingestión de
frutos secos de forma diaria puede sin duda alguna contribuir al mejoramiento
de la salud humana.
sábado, 3 de enero de 2015
Enuresis y emociones
La enuresis preocupa a muchos, sobre a todo a padres de niños y niñas que la padecen, las personas quieren saber como evitar que sus hijos mojen la cama en las noches, es incómodo para hijos y padres, una situación que puede prolongarse en ciertos casos hasta la adolescencia.
Según mi experiencia clínica he podido observar que un niño supuestamente sano, tan pequeño como a la edad de 18 meses puede controlar su esfinter vesical y que ya a los 3 años de edad ha logrado el control total de su micción, todo depende de múltiples factores, como pueden ser la constancia de los padres para lograr que el niño controle definitivamente su esfinter vesical y de como se haya sido capaz de lograr la cooperación del niño.
En múltiples ocasiones se comete el error de castigar, avergonzar, contar a familiares y amigos de los niños, que el niño/a se hace "pis" en la cama, puedo asegurarles que esta actitud, lejos de ayudar perjudica enormemente a los niños y le aleja de la posibilidad de ser colaborador para la solución de su propio problema.
El miedo es un síntoma que puede provocar enuresis, podemos pensar que nuestro hijo debe sentirse afortunado por tener unos buenos padres, que le alimentan bien, le llevan de paseo y se preocupan por ahorrar dinero para sus futuros estudios, pero lo cierto es que se ha podido comprobar, que existe una comunicación inadecuada o deficiente entre los padres y los hijos que padecen enuresis.
Los niños pueden sentir miedo cuando se sienten inseguros, cuando se discute delante de ellos, cuando se hablan temas de adultos que no llegan a comprender y les generan dudas, ya que por su corta edad no logran comprender.
La agresión verbal y/o física es una muy importante causa que puede provocar miedo en los niños y contribuir a la aparición de enuresis, es necesario saber si nuestro hijo está siendo agredido por alguna persona menor o adulta de forma verbal o física, si alguien le acosa, si es objeto de burlas en el medio escolar o familiar, porque tendríamos la clave para resolver el problema muy cerca y no darnos cuenta. En caso de que alguna de estas situaciones pueda estar ocurriendo, busque ayuda profesional y comuníquelo a las autoridades policiales más cercanas.
Consejos prácticos para evitar la enuresis:
. Una restricción de alimentos líquidos diuréticos como refrescos y zumos de frutas ácidas, té (propio de culturas asiáticas, no recomendable en niños porque puede provocar déficit de Tiamina, estimular la vigilia y dificultar el sueño profundo).
. Indicar a nuestro hijo que debe orinar antes de acostarse a dormir, porque es necesario que lo haga, ya que así dormirá más tranquilo, acompañarle a costarse, abrazarle, decirle que esté tranquilo, que le quiere mucho, porque eso se llama brindar seguridad y un niño con enuresis la necesita mucho.
. Evite reiterar que indica ir al niño a hacer pis antes de dormir, para que después no se orine en la cama, en primer lugar ya lo sabemos y en segundo lugar no ayuda en lo absoluto en nada.
. Conversar con nuestro hijo, en caso de que su edad lo permita, indagar sobre las posibles causas de la enuresis, puede ayudar a encontrar una solución al problema. En caso de niños muy pequeños, la solución radica en llevar al niño a orinar, antes de acostarse y cada 3 horas, ya que es el momento en el que niño ha alcanzado el sueño profundo y existe la posibilidad de que moje la cama, si nuestro hijo/a, se acuesta a dormir a las 9 de la noche, puede calcular que al menos tendrá que llevarle al baño dos veces más durante la madrugada, esta es una labor difícil pero con un poco de esfuerzo y en ausencia de causas orgánicas, la enuresis podría desaparecer para siempre.
La enuresis no significa necesariamente incontinencia urinaria. Ante la imposibilidad de que un niño/a a su cuidado no pueda controlar su esfinter vesical adecuadamente valore la posibilidad de que la situación que se presenta pueda tener múltiples causas, entre ellas una causa orgánica o enfermedad asociada del sistema y vías urinarias o de otro órgano en cuestión, por lo que muy importante que ante una situación de enuresis prolongada los padres hagan que sus hijos sean vistos por un especialista de Pediatría y en caso necesario, por un Urólogo pediátrico.
Según mi experiencia clínica he podido observar que un niño supuestamente sano, tan pequeño como a la edad de 18 meses puede controlar su esfinter vesical y que ya a los 3 años de edad ha logrado el control total de su micción, todo depende de múltiples factores, como pueden ser la constancia de los padres para lograr que el niño controle definitivamente su esfinter vesical y de como se haya sido capaz de lograr la cooperación del niño.
En múltiples ocasiones se comete el error de castigar, avergonzar, contar a familiares y amigos de los niños, que el niño/a se hace "pis" en la cama, puedo asegurarles que esta actitud, lejos de ayudar perjudica enormemente a los niños y le aleja de la posibilidad de ser colaborador para la solución de su propio problema.
El miedo es un síntoma que puede provocar enuresis, podemos pensar que nuestro hijo debe sentirse afortunado por tener unos buenos padres, que le alimentan bien, le llevan de paseo y se preocupan por ahorrar dinero para sus futuros estudios, pero lo cierto es que se ha podido comprobar, que existe una comunicación inadecuada o deficiente entre los padres y los hijos que padecen enuresis.
Los niños pueden sentir miedo cuando se sienten inseguros, cuando se discute delante de ellos, cuando se hablan temas de adultos que no llegan a comprender y les generan dudas, ya que por su corta edad no logran comprender.
La agresión verbal y/o física es una muy importante causa que puede provocar miedo en los niños y contribuir a la aparición de enuresis, es necesario saber si nuestro hijo está siendo agredido por alguna persona menor o adulta de forma verbal o física, si alguien le acosa, si es objeto de burlas en el medio escolar o familiar, porque tendríamos la clave para resolver el problema muy cerca y no darnos cuenta. En caso de que alguna de estas situaciones pueda estar ocurriendo, busque ayuda profesional y comuníquelo a las autoridades policiales más cercanas.
Consejos prácticos para evitar la enuresis:
. Una restricción de alimentos líquidos diuréticos como refrescos y zumos de frutas ácidas, té (propio de culturas asiáticas, no recomendable en niños porque puede provocar déficit de Tiamina, estimular la vigilia y dificultar el sueño profundo).
. Indicar a nuestro hijo que debe orinar antes de acostarse a dormir, porque es necesario que lo haga, ya que así dormirá más tranquilo, acompañarle a costarse, abrazarle, decirle que esté tranquilo, que le quiere mucho, porque eso se llama brindar seguridad y un niño con enuresis la necesita mucho.
. Evite reiterar que indica ir al niño a hacer pis antes de dormir, para que después no se orine en la cama, en primer lugar ya lo sabemos y en segundo lugar no ayuda en lo absoluto en nada.
. Conversar con nuestro hijo, en caso de que su edad lo permita, indagar sobre las posibles causas de la enuresis, puede ayudar a encontrar una solución al problema. En caso de niños muy pequeños, la solución radica en llevar al niño a orinar, antes de acostarse y cada 3 horas, ya que es el momento en el que niño ha alcanzado el sueño profundo y existe la posibilidad de que moje la cama, si nuestro hijo/a, se acuesta a dormir a las 9 de la noche, puede calcular que al menos tendrá que llevarle al baño dos veces más durante la madrugada, esta es una labor difícil pero con un poco de esfuerzo y en ausencia de causas orgánicas, la enuresis podría desaparecer para siempre.
La enuresis no significa necesariamente incontinencia urinaria. Ante la imposibilidad de que un niño/a a su cuidado no pueda controlar su esfinter vesical adecuadamente valore la posibilidad de que la situación que se presenta pueda tener múltiples causas, entre ellas una causa orgánica o enfermedad asociada del sistema y vías urinarias o de otro órgano en cuestión, por lo que muy importante que ante una situación de enuresis prolongada los padres hagan que sus hijos sean vistos por un especialista de Pediatría y en caso necesario, por un Urólogo pediátrico.
Batata o Boniato
viernes, 2 de enero de 2015
El secreto de la Salud y la Enfermedad.
La relación
salud-enfermedad, ha cambiado mucho en los últimos 15 años, existía un concepto
de que o se está sano o se está enfermo, pero este concepto ha quedado
anticuado, porque no incluía a todas las personas por igual, no expresaba la
diversidad de nuestra raza humana ni el grado de funcionalidad adecuado para
poder vivir en armonía.
Cuando somos capaces de
poder desarrollar adecuadamente nuestras actividades de la vida diaria, de
forma autónoma o con ayuda, cuando
aún en presencia de
discapacidad logramos continuar nuestra relación con el medio circundante,
decimos que poseemos un estado relativo de salud físico y mental adecuado, es
decir en equilibrio.
¿Qué sucede si se rompe el
equilibrio en la relación salud-enfermedad?
• Nos comienzan a agobiar
las razones por las que no fuimos capaces de darnos cuenta cuando surgió un
problema por primera vez, cuestionándonos que no hemos hecho para resolverlo,
pero a la vez comenzamos a percibir la sensación de que nuestro corazón late
más de prisa y con más fuerza, aparecen las palpitaciones o taquicardia, cuando
se puede comprobar que esas sensaciones se traducen en un incremento de la
frecuencia cardíaca.
• Bien surge la tristeza que
de perdurar en el tiempo, se asocia a un llanto que no podemos controlar y nos
intenta conducir camino a la melancolía ante un hecho traumático, personal o
familiar, en ese momento nuestras relaciones sociales se pueden ver afectadas,
pero a la vez nuestro apetito disminuye y nos sentimos sin fuerzas.
• Se agolpan en nuestro
pecho una mezcla de sentimientos, que no podemos describir, pero que terminan
irremediablemente agotando nuestro cuerpo y dando origen a la enfermedad
física, con un gran componente emocional implícito.
Existe una relación muy estrecha e interdependiente entre estos
dos aspectos, tal que resulta sumamente difícil encontrar el
punto exacto en el que una cosa puede llevar a la otra y viceversa, precisamente porque somos
seres biopsicosociales.
¿A que llamamos ser
biopsicosocial?
Es lo que somos y lo que pensamos, formando además
parte inseparable de esta triada se encuentra el tipo de relación que
establecemos con el medio que nos rodea, ya sea de trabajo, familiar, de
amistad y de ocio; es lo que nos diferencia de otros animales inferiores.
Comienza a desarrollar nuestra propia vida posterior
e inmediatamente a la fecundación. Parecería raro si decimos que nuestra
columna vertebral fue muy plana, para cerrarse hasta formar luego un pequeño
tubo, llamado neural por donde fluiría la energía eléctrica, dando lugar a la
formación de nuestro cerebro y de todo nuestro organismo, todo un proceso que
conlleva al cabo de 40 semanas por lo general, a nuestro nacimiento.
Durante todo el embarazo hemos estado en un medio
líquido que se ha relacionado con nosotros, una fuente de nutrientes maternos
que nos ha alimentado, las caricias en el vientre, la música sugerida de
relajación para embarazadas, son componentes de una vida en desarrollo y por
muy difícil que os parezca hemos logrado sentir su calor, científicamente
podríamos decir que es un calor debido a la regulación termostática materna,
¡pero que agradable se siente ahí dentro!, solo hay que mirar unas de esas
ecografías modernas 4D para observar la satisfacción de los bebés.
Es decir que aún no hemos
nacido y ya nos estamos relacionando con el medio que nos rodea, que es un
medio líquido y que interacciona con nosotros aportándonos todos los elementos
proteicos, grasos, lípidos y electrolíticos que nos van ayudar a que podamos
llegar al mundo exterior con fuerzas para seguir adelante.
¿Seguimos siendo seres
biopsicosociales después del nacimiento?
Luego del nacimiento
continuamos siendo seres biológicos con estructura de un organismo pluricelular
superior, ya que poseemos conciencia, que nos diferencia de otros animales
inferiores, pero también somos seres sociales puesto que vivimos en sociedad. Del equilibrio de estos tres
elementos dependerá si nos mantenemos saludables o si llegamos a sentirnos
enfermos. Considero que merece la pena señalar, que luego de completar nuestro
desarrollo en la adolescencia y llegar a la madurez plena, la adultez, nuestro
ciclo de vida continúa hacia el proceso de envejecimiento; pero ¿por qué no
tratar de vivir una vida plena, manteniendo un equilibrio entre lo que somos y
lo que pensamos.
Estos sencillos consejos,
que todos conocemos pero que aplicamos en nuestras vidas de forma poco
frecuente son la clave que nos puede conducir a la conservación adecuada de un
estado saludable.
. Establecer en nuestro
quehacer diario un orden de prioridades, esto nos ayudará a que no aparezca un
estrés mantenido, que pueda alejarnos de nuestro estado de equilibrio hacia el
lado de la enfermedad.
. Establecer el mismo orden
de prioridad que se va a llevar a cabo para las actividades de la vida diaria,
para ordenar los propios pensamientos, así se evitará sufrir de crisis
emocionales antes problemas o situaciones que no pueden ser resueltas de forma
inmediata.
. Evite los excesos y los
defectos en todos lo ámbitos de la vida, es decir duerma solo lo necesario,
coma lo imprescindible, pero de forma equilibrada, ninguna dieta estricta es
buena para la salud, a menos que sea indicada por un profesional de la salud
ante una enfermedad en concreto.
. Relacionémonos con
nuestros compañeros, jefes o subordinados y disfrutemos con nuestros amigos, si
nuestros amigos son además compañeros, jefes y subordinados, mucho mejor.
. Establezcamos relaciones
familiares y afectivas de pareja sobre la base del amor y el respeto.
. Cuando se tiene una
dolencia de algún tipo, no se debe callar, ya sea física o psicológica, es
mejor buscar ayuda de alguien en quien confiemos y por supuesto acudir a un
profesional de la salud que nos aclare es que lo que nos está sucediendo.
. Recordemos además que la
discapacidad es un estado que puede afectar a cualquier persona, respeto,
solidaridad, ayuda y tolerancia deben ser nuestra carta de presentación y una
forma de luchar por la integración social de las personas con discapacidad,
porque así contribuiremos a que conserven su dignidad y autonomía.
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